Chamamé: conmovedor homenaje a Jensen

Con un marco importante de público, los amigos musiqueros de Juan Carlos Jensen le rindieron un sentido homenaje al maestro y glosista mburucuyano en el Teatro Juan de Vera. Minutos después de las 21.30, se levantó el telón para que Matías Geneyro, Martín Sena, Walter Fernández y el maestro Bruno Mendoza, fueran desgranando aquellas melodías que era del agrado del poeta y que formaban parte del repertorio quehabitualmente presentaban.
Tiempo florido, Sin pensar, Niña del ñangapiri, fueron algunos de los clásicos interpretados en la primer parte del espectáculo. Los músicos además presentaron un tema del maestro Mendoza, titulado A Juan Carlos Jensen, con el que se le rindió tributo.
En la segunda parte del show, el decidor y recitador mercedeño Juan Pablo Barberán, tuvo a su cargo la enorme responsabilidad de poner voz y sentimiento a poemas clásicos de Jensen como Chacarero, Caballos y Andar de vinos, entre otros.
En la tercera parte, fue tiempo de compartir el escenario con afectos muy cercanos al poeta mburucuyano, como sus hijos Juanci, quien recitó Versos mburucuyanos; y Karin, quien le puso voz a las poesías Es amarte y un poema inédito. También fueron protagonistas de este momento emotivo, María Eugenia Gallardo, una hija del corazón de Jensen, quien cantó Porque te amé, y finalmente Marcelo Quiróz, uno de sus amigos más allegados, recitó “A mis amigos”.
En la parte final, el joven sanmigueleño Agustín Maciel, le puso corazón al poema Santa Cecilia, y se llevó todos los aplausos del auditorio por su particular estilo que hizo que se adueñara del escenario.
La yapa de la noche estuvo a cargo del propio maestro Jensen, cuya voz se hizo presente a través de un audio grabado en una de las últimas guitarreadas con sus amigos, cuando recitó De pájaros y cimbra. La emoción se sintió en el Vera y casi con la obligación de poner un poco más de condimento, sus amigos musiqueros hicieron volar La calandria de Isaco Abitbol, el clásico chamamé con el que Jensen lo recitaba.
Así, entre el decir emotivo y el recuerdo de un poeta que dejó un aporte fundamental para el género chamamecero, concluyó una velada mágica en la que se sintió la presencia del poeta mburucuyano.