El paso de “Camau” por la Secretaria de Deportes de la Nación fue desastroso

Analizando la desastrosa gestión de Espínola frente de la Secretaria de la Nación de Deportes el periodista Gonzalo Bonadeo titula “La miseria del CENARD”.  Espínola, candidato a gobernador por “Junto Podemos Más”, recibió como premio consuelo la Secretaria de Deportes de la Nación, al perder la gobernación de Corrientes, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner.

Deficiente y egoísta conducción del niño que nunca fue de oro, donde dejó a la deriva a los deportistas argentinos que se preparaban para participar en los Juegos Olímpicos.

En el 2015, la WADA –Agencia Mundial Antidoping– anunció que la Argentina estaba fuera de los parámetros que rigen los acuerdos internacionales respecto del proceso de control de sustancias prohibidas. Esta situación evidencio las series irregularidades de la Secretaría de la Nación comandada por Espínola.

Además, desde la WADA aseguraron que es relevante que el Gobierno, por ese entonces kirchenerista, no haya cumplido con su promesa de constituir formalmente la ONA –Organización Nacional Antidopaje.

Por este motivo, es impropio que un deportista de su magnitud haya convertido en ese momento a la Secretaría de Deporte en un espacio de transición para su carrera política: no pudo ser gobernador, asumió en Deportes. Soy senador, me voy de Deportes.

El hecho de que alguien con su estirpe de deportista no haya tenido la prudencia de, al menos, responder a los requerimientos del máximo organismo de control antidoping del planeta expone la inoperancia del medallista en su gestión como Secretario de Deporte.

Tanto como permitir –o no denunciar a tiempo– la subejecución del presupuesto para desarrollar un programa contra el consumo de sustancias prohibidas. No hay peor gestión que la que no se hace, frase popular. Pero en este caso, podemos darle atributos políticos en promesas de campaña electoral.