Gran Vía: todo Madrid en una ancha avenida

Entre la calle de Alcalá y la Plaza de España hay apenas un kilómetro y monedas. Pero parece que toda Madrid está concentrada ahí. La Gran Vía es a la vez la vidriera y la rutina de la capital española. Es un atajo entre ver y dejarse ver. Un concentrado de estilos diversos, tanto de gente como de edificios. Y lo más sorprendente del conjunto esa imagen de una armonía atemporal. Porque la Gran Vía atravesó modas, épocas, turbulencias, bonanzas y crisis, pero siempre se mantiene vigente. Es, al final, un kilómetro con trescientos metros donde Madrid es… más Madrid que en cualquier otra parte.

El edificio Metrópolis

La obras para abrir la Gran Vía empezaron en 1910 y tardaron más de 20 años. Pero su edificio más emblemático ya estaba construido en 1911. Está justo en el lugar donde nace la avenida, como un desprendimiento de la calle de Alcalá.

Su cúpula, que sirve de soporte a una gigantesca Victoria Alada, es una de las postales más difundidas de Madrid. Sobre todo cuando está iluminada por la noche y parece volar por encima de los techos de la ciudad. El edificio Metrópolis tiene vocación de seguros desde su inauguración. Pertenece a la compañía que le da nombre desde 1972. La fachada es una típica muestra de academicismo y es tan impuesta que da la sensación de que la calle entera tiene el mismo estilo. ¿Será también porque hay varias otras cúpulas a lo largo de su traza?

Oink: el llamado del jamón

Al 22 de la avenida, encontramos uno de los locales más chicos de la Gran Vía. Y es a la vez uno de los más genuinamente castellanos. Se trata de un pequeño bar que vende bocadillos y sándwiches de jamón ibérico, producidos de patas de cerdos alimentados con bellotas.

Es una delicia que se puede probar en todo momento ya que está abierto las 24 horas. En lo que queda de la calle, hay varios otros locales dedicados más o menos exclusivamente a platos o tapas a base de jamón, como el Museo del Jamón o Don Jamón.

Siempre en plan gastronómico pero sin veta ibérica, la moda de las hamburgueserías también llegó a la Gran Vía. Cerca de Oink está The Good Burger y un poco más lejos abrió una sucursal de la cadena neoyorquina Five Guys.

Gran Casino: chic royal

Este edificio es uno de los más antiguos de la Gran Vïa y fue construido a principios de los años 1920. Aun sin tener intención de apostar fichas, vale la pena entrar para conocer la majestuosa escalera de mármol y el atrio techado por una hermosa vidriera art déco. Desde la calle, se puede notar su techo, coronado por otra de las cúpulas más emblemáticas de la avenida. Originalmente el edificio sirvió de sede al Círculo de la Unión Mercantil e Industrial de Madrid, en cuyo salón de baile los reyes participaron de los festejos por el centenario de la calle, en 2010. Se puede comer en el restaurante o tomar copas en el bar o el ático.

Fundación Telefónica: la torre del reloj

En medio de edificios de diferentes estilos, una torre se hace singularmente notar por su altura y por su masa. Parece transplantada de alguna capital de Europa del Este, un tránsfugo de tiempos soviéticos.

Fue uno de los primeros rascacielos de Europa y el edificio más alto de España hasta los años 1950. Se trata de la Fundación Telefónica. Es un edificio de concreto diseñado rectilineamente. La parte superior sirve de soporte a un gran reloj que se ve desde varias cuadras de distancia y que se ilumina por la noche. Además de servicios comerciales de la empresa, hay varias salas de exposiciones y una muestra sobre la historia de las telecomunicaciones, abiertas todo el año al público.

Primark: la mayor tienda de España

Desde su apertura hace relativamente poco tiempo se ha convertido en un imperdible para madrileños y turistas de paso. Y entre ellos particularmente los argentinos. Con 12.500 metros cuadrados de superficie y cinco pisos, tiene fama de ser la mayor tienda de ropa de España. Al mismo tiempo es la más grande de aquella cadena de origen irlandés.

Real Madrid Store: no apto para catalanes

El Nº31 de la calle es un paraíso para los seguidores del club madrileño. Ahí está la muy oficial tienda de su equipo. Mientras los hinchas o simpatizantes hacen compras, sus esposas novias/amigas cruzan la vereda para hacer lo mismo .en las tiendas de H&M o de Zara.

Plaza del Callao: a mitad de camino

Más o menos a mitad de camino, la Gran Vía gira hacia la izquierda (yendo hacia la Plaza de España), a la altura de la Plaza del Callao.

Es uno de los lugares más animados del centro madrileño, de día como de noche. La plaza está bordeada por uno de los cines históricos de Madrid y tiendas emblemáticas como la de Desigual y sedes de la FNAC y del Corte Inglés. El último piso de aquella última es un local de gastronomía con productos de todo el mundo y un restaurante que tiene una terraza donde se ve el segundo tramo de la Gran Vía en perspectiva. Es el mejor apostadero para admirar el emblemático Edificio Carrión, cuyo torreón sirve de soporte a una publicidad luminosa de Shweppes. Para varias generaciones de madrileños es una imagen emblemática de su ciudad (el cartel está desde el 1969).

Teatro Rialto: Broadway a la española

Aquella sala de espectáculos está ubicada al Nº 54. A algunos números de distancia hay varios teatros más, como el Gran Vía, el Lope de Vega o el Coliseum.

Los madrileños consideran a este tramo de la calle como su pequeño Broadway. Además de producciones españolas, se estrenan allí las grandes obras internacionales (como actualmente el Rey León (en el Lope de Vega). Los que conocen los personajes de la Movida Madrileña, de los 80, quizás se llevarán la sorpresa de cruzarse con la mítica Alaska, que vive en la callecita atrás del Rialto.

Plaza de España: un final con Cervantes

La Gran Vía se transforma en Calle de la Princesa al pasar entre la plaza y el gigantesco Edificio España (en obras actualmente para convertirse en un complejo hotelero). En el centro de la plaza, la ciudad rinde homenaje a Cervantes con un monumento, una estatua y bronces de sus dos inolvidables personajes: Don Quijote y Sancho Panza.ßGran Vía: Madrid en un kilómetro

Por Pierre Dumas

Publicado en : www.lanacion.com.ar