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Mandiyú le ganó en la agonía a Ben Hur y festejó con el ascenso

Traspasaban los 41 minutos del segundo tiempo cuando la arremetida Ariel Reinero provocó el gol del triunfo ante el “lobo” rafaelino. Al cabo, explotó de alegría el público que llenó la cancha de Huracán. El Federal A será el próximo desafío para este “albo” revitalizado.

Mandiyú pretende emular la historia del Ave Fénix y resurge de sus cenizas. Ayer venció a Ben Hur, de Rafaela, por 1-0 y logró el ascenso al Federal A, dejando atrás más de 20 años de sinsabores. El abrazo con los ojos vidriosos de un padre con su hijo, quien seguramente creció escuchando leyendas vinculadas al “albo” de los 80 y 90 -cuando competía en la primera división del fútbol argentino-, resumía la emoción que se vivió en una cancha de Huracán exultante, colmada por unas doce mil personas.

Ariel Reinero fue el que transmutó de villano a héroe. Porque el delantero cordobés tantas veces resistido por la hinchada fue quien de arremetida hizo que el rechazo de Nicolás Besaccia rebotara en él y así sorprenda la resistencia de Marcos Cordero. Iban 41 minutos del segundo tiempo y la parcialidad correntina vibró con el gol que sirvió para desnivelar en la serie final de la llave Ascenso 3 del Federal B.
El mismo Reinero, quien después del empate sin goles en Rafaela el domingo pasado sostuvo: “Tenemos la suerte del campeón”.
Y claro, la había pasado mal Mandiyú en el cotejo de ida, sobre todo en una primera mitad que lo tuvo como gran figura al arquero Jamil Jara.
El que festejó con el gesto del Topo Gigio hacia la platea, como señal de desahogo también. Esa conquista fue el mejor regalo para ofrendarle al técnico Pablo Suárez, quien siempre lo bancó y hoy cumple 50 años. El mismo Suárez que como jugador lograra el salto a la máxima categoría con Deportivo Mandiyú en 1988.
También el ascenso fue el “obsequio” más preciado para el capitán del equipo, Nicolás Ferreira, quien ayer cumplió justamente 25 años y si bien fue uno de los puntales en la campaña del ascenso, no pudo jugar la revancha ante Ben Hur por estar suspendido (cinco amarillas).

Decidido a no dejar pasar la oportunidad, apenas habían transcurrido 30 segundos cuando sacó largo Jara, la peleó Kuchack y de primera Reinero habilitó a Monzón, quien casi cayéndose remató y estrelló el balón en el palo izquierdo de Cordero, recorriendo todo el ancho del arco, salvándose Ben Hur.
La intención de plantarse en campo rival dio nuevamente frutos a los 5’, porque no la dio por perdida Monzón y pudo enviar el centro de zurda que conectó Kuchack y tapó Cordero; el rebote derivó en el cabezazo “bombeado” de Ramírez y nuevamente surgió el 1 del “lobo” rafaelino para ahuyentar el peligro. Ese arranque furioso de Mandiyú contagió a la gente, que vitoreó en cada acción que denotaba la mejor actitud del “albo”.
Sin embargo, Ben Hur, aun cuando no pudo asumir un rol protagónico, también tuvo las suyas. A los 10’, Monje combinó con González, quien tras eludir a un hombre se la devolvió a Monje pero su posterior tiro se fue por encima del horizontal. Dos más tarde, el que se desprendió por izquierda fue Pautasso y su buscapié por poco no logró desviar Monje, quien sorprendió llegando en diagonal a espaldas de Coronel.

De a poco se fueron alternando el dominio del balón en la mitad de cancha y el calor también hizo mella ante el esfuerzo físico de los jugadores. Por eso, recién llegando a la media hora de juego Monzón sacudió la modorra con un disparo rasante desde el borde del área que mandó al córner Cordero tapando abajo a su derecha.
Otra vez lo tuvo Monzón a los 32’, cuando Besaccia falló de cabeza y lo habilitó, pero el delantero “albo” no se decidió a pegarle al arco o tocar con Reinero que llegaba por el centro y su tiro salió desviado.
Antes de concluir la etapa, Kuchack pareció destrabar la paridad con un cabezazo tras tiro libre de Pavón, pero el segundo asistente Guillermo Infante marcó posición adelantada.
Luego del descanso largo, la primera fue de Mandiyú a los 9’. El bochazo de Coronel permitió el pique habilitado de Kuchack, quien llegó exigido y remató desviado ante el esfuerzo de Besaccia en el cierre. Se agotó el tiempo en cancha del “Tanque”, quien fue reemplazado por César Molina y en la primera que tuvo, ensayó una volea de espaldas que se fue ancha.
No obstante, Ben Hur tuvo dos muy claras. Porque a los 16’ Palma se encontró con libertad para pegarle desde más de 20 metros y el pique previo complicó a Jara, quien no pudo contener y el rebote cayó en el techo del arco. En tanto, a los 32’, la secuencia de toques entre González y López finalizó en Sergio Rodríguez, quien desde la medialuna le dio “mordido” llegando a obstaculizar el remate Álvaro Pavón, uno de los que desplegó fútbol en cada toque.
Pero avisó Mandiyú cuatro más tarde. Molina se la bajó a Sena, quien quedó mano a mano pero su definición fue despejada sobre la línea de gol por Facundo Rodríguez.
Hasta que llegó el momento decisivo. Molina discutió de cabeza, se la quedó Sena y tras enganchar, intentó rechazar Besaccia pero se interpuso Reinero y terminó empujando al gol. Entonces, se produjo el delirio de todo Mandiyú, que luego aguantó el resultado y se reencontró con la gloria del ascenso luego de más de 20 años. Es momento de celebrar, para después pensar lo que será el desafío del Federal A.

Diarioépoca.com.ar

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