UNNE: estudiantes esquilaron vicuñas en Puna jujeña

Veterinaria 

 

Un grupo de estudiantes de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNNE realizaron prácticas en el marco del tradicional “Chaccu” en la Puna de Jujuy, una técnica milenaria que se transmite por generaciones para la esquila silvestre de la vicuña

 En Sudamérica habitan cuatro especies de camélidos, llama, alpaca, vicuña y guanaco, siendo estas dos últimas especies silvestres. En el caso de la vicuña es el animal que tiene la fibra natural más fina del mundo, teniendo un kilogramo de fibra de vicuña un precio superior a los cuatrocientos dólares.

 La vicuña vive en grupos encabezados por un macho adulto y se reproduce una vez al año, y la captura de este animal silvestre demanda gran esfuerzo físico, no solo por su velocidad, sino principalmente porque vive en las partes altas de los Andes.

 Para capturar ejemplares de esta especie es necesario utilizar técnicas que no dañen a la vicuña ni a la fibra esquilada, por lo cual la Puna Jujeña acoge una de técnica ancestral que beneficia tanto a las comunidades con los ingresos económicos que genera la esquila, como a los animales que son aprovechados respetando su conducta silvestre, y además en ese proceso reciben cuidados veterinarios.

 Justamente, una delegación de estudiantes de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNNE, convocados por el “Grupo Fauna UNNE Kuarahy”, viajó a la provincia de Jujuy para participar de la Esquila en Silvestría de Vicuñas, más conocida como “Chaccu”.

 Los estudiantes de la UNNE participaron de la toma de muestras de los animales, con extracción de sangre, medidas morfométricas, materia fecal, frecuencia cardíaca, muestra de fibra para análisis en laboratorio, muestras para control de estrés, así como la toma de tiempo de la esquila.

 “Fue una experiencia inolvidable” destacaron Pablo Spadoni y Daniela Pereyra, miembros del Grupo Fauna Kuarahy de la UNNE, respecto a la participación en el “Chaccu” en la localidad de Suripujio en el Departamento de Yavi, en la Provincia de Jujuy.

 Destacaron haber podido realizar prácticas vinculadas con la formación académica y hacerlo en el marco de una tradición ancestral de las “comunidades vicuñeras” que aman, respetan y conviven con la naturaleza.

 Según explicaron, el chaccu de vicuñas es un legado de los antiguos habitantes de la Puna, que las ocupaban en tiempos anteriores a los Incas. Actualmente, esta tradición ancestral permite crecer a los pueblos norteños y cuidar a una especie en peligro de extinción.

 El chaccu se inicia con la reunión de todos los miembros de las comunidades campesinas, así como con autoridades gubernamentales, quienes diagraman las actividades de preparación y realización del arreo, captura y la esquila. El día de la esquila, muy de madrugada, se reúnen todos los participantes en un lugar previamente determinado y se inicia rápidamente el ascenso por las montañas.

  Las vicuñas habitualmente están en las partes más altas y de difícil acceso, por lo que después de varias horas de caminata por se llega a un punto cercano a las vicuñas, donde se realiza la concentración de todos los participantes del chaccu y la división por grupos para el arreo. Los grupos, con cuerdas de 40 a 50 metros de longitud con banderolas multicolores (pequeñas tiras de plástico de aproximadamente seis centímetros de ancho por 30 cm de largo) provocan el alerta y la posterior huida de las vicuñas, tratando de arrear a las vicuñas a un punto donde se encuentra la manga de captura.

 Las tareas de arreo de las vicuñas puede demandar de tres a cinco horas, en los que se recorren más de cinco kilómetros, hasta acorralado a las vicuñas en el punto fijado.

 Luego se inicia el proceso de esquila, tratamiento del vellón, pesado y guardado del producto obtenido, y se cuentan se cuenta el número de animales esquilados y se libera a todas las vicuñas hasta el próximo año.

 Esta metodología milenaria de captura y esquila de vicuñas es una acción que beneficia a las familias campesinas por el ingreso adicional obtenido de la venta comunitaria de la lana, pero principalmente posibilita que las vicuñas sean protegidas de los cazadores furtivos.

 “Esperamos poder repetir esta experiencia todos los años, porque es una tradición que refleja la acción comunitaria volcada a la protección de un animal silvestre” remarcan los integrantes del Grupo Fauna Kuarahy.

 Resaltaron el interés despertado por la actividad en los estudiantes que participaron de la experiencia en la Puna Jujeña, así como el acompañamiento de las autoridades de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNNE que auspiciaron la actividad.