UNNE: historia de graduado haitiano que vive hoy en EEUU

Breve historia de un haitiano que llegó a Corrientes para recibirse en la UNNE

 

A mediados de la década de los 80 cuatro jóvenes haitianos provenientes de la ciudad de Puerto Príncipe llegaban a Corrientes para cumplir el anhelo que muchos de sus compatriotas querían y no podían: estudiar de forma gratuita una carrera universitaria. Por entonces la Argentina estaba dejando atrás siete años de dictadura militar y reinsertándose lentamente a la vida democrática. La Universidad pública resurgía de un período signado por la represión, el control ideológico y de un marcado achicamiento institucional. Faltaban aún algunos años para que los hoy conocidos programas de intercambio de estudiantes y docentes con universidades del exterior se implementaran.

Con ese panorama llegan a Corrientes Pierre Richard Nelson, Gerald Destorel, Jean Marie Desir y Jean Daniel Bijou. Los recibió una ciudad muy distinta a la actual, en todos los sentidos: en lo urbanístico y los social particularmente. La capital de la provincia no llegaba a mediados de los 80 a los 200 mil habitantes. Las actividades administrativas, culturales y educativas se desarrollaban prácticamente dentro de las cuatro avenidas. Todo estaba a mano. Así lo vieron estos cuatro jóvenes, que después de muchas peripecias -sobre todo en los primeros años de sus carreras- lograron graduarse de Ingenieros y Médicos, y ser los únicos cuatro haitianos egresados de la Universidad Nacional del Nordeste.

En su paso por Corrientes, el doctor Bijou revive la experiencia de sus años de estudiante con melancolía, pero repitiendo a cada instante “es impensable que hoy suceda algo así”.

Su referencia es concreta, llegaron en el mes de octubre para “iniciar las clases”, con muy poco manejo del español, sin estar inscriptos en sus respectivas carreras, desconociendo la existencia de cupos para extranjeros.

 “No entendíamos nada, éramos cuatro extraterrestres. Nos imaginamos a Corrientes como una ciudad más pequeña pero similar a Buenos Aires o Córdoba. Sólo teníamos la referencia de que junto a Resistencia eran ciudades universitarias”.

“A poco de llegar nos fuimos informando de las trabas administrativas que teníamos que solucionar. Estábamos fuera de plazo en todo sentido, sumado a que la gestión no se planteaba de Universidad a Ministerio de Educación como se da actualmente. El trámite era personal, pero además se involucraba nuestra embajada”.

Como anécdota de esa etapa recuerda que ante la difícil situación en que se encontraban, creyó conveniente recurrir directamente al Rector de la UNNE en esos años, el doctor Armando Romero. “Como era el más caradura de los cuatro, les dije que teníamos que estar acorde a la entrevista que tendríamos, asique nos fuimos todos de traje. Imaginate (carcajadas), la Argentina de esos años, una juventud efervescente en la que empezaban aparecer unos peinados raros y nosotros a la vieja usanza. Fuimos muy bien recibidos y el Rector Romero nos ayudó en la medida de sus posibilidades”.

El doctor Bijou se desempeña actualmente en el Brookdale Hospital en Brooklyn Estados Unidos. A poco de graduarse en la UNNE, se radicó por espacio de casi 10 años en la ciudad santafesina de Las Toscas, donde trabajó en el Hospital local en el área de Pediatría.

“A la semana de estar en Corrientes, algo teníamos en claro, era la ciudad donde queríamos quedarnos. Fue un vínculo inmediato. Al hacer dos cuadras ya sabían de nuestro origen; a los pocos días nos invitaron a jugar al fútbol, al día siguiente estábamos en la playa y un fin de semana en plena peña universitaria compartiendo unos tragos en una lata de aceite”.

Esta inserción y adaptación que rápidamente tuvieron junto a sus amigos lo lleva a Bijou a rescatar algo de la sociedad correntina y chaqueña. “Jamás me sentí discriminado racialmente. No me molestaba que me dijeran “negro”, sabés ¿por qué?, cuando me dí cuenta que llamaban de esa manera a alguien que comparado conmigo era blanco, interpreté que era una forma cariñosa de dirigirse a una persona”.

No manejar fluidamente el español al principio, no resultó una traba para el estudio de los jóvenes haitianos. “Fundamentalmente porque son dos carreras básicamente técnicas. Por otro lado. Nuestro idioma es el francés, con una raíz latina y conjugación de verbos muy similar al español”.

Bijou rescata de su formación académica el alto grado de humanismo inculcado en los años de facultad. “La técnica, los conceptos, tratamientos, etc lo vas incorporando con dedicación, guardias, estudios, congresos…..Respetar al paciente es una materia que no se enseña en todas las facultades”. “Puedo ver que el médico norteamericano tiene la premisa de hacer dinero, que está bien, es una opción. A mi me formaron de otra manera”.

“Tenía un profesor de Rayos X ya fallecido, el doctor Lacruz Aquino. Nos hicimos compañeros de cancha y nos íbamos a ver a Mandiyú cuando estaba en el Nacional B. En el entretiempo o cuando volvíamos caminando, el doctor me decía: “negro” no busques hacerte rico con la medicina, tenés que estar para otra cosa, ayudá a la gente que lo demás viene solo…siempre me acuerdo de él. Hoy ya grande, no sólo que lo entiendo, sino que trato de inculcar su enseñanza”.

Bijou es ciudadano argentino y se dice correntino. Quiere tanto esta provincia que no descarta volver en algún momento. Todos los años regresa para repetir la interminable agenda de compromisos de agenda de amigos y colegas. “Hice tantos y tan buenos amigos, que tengo la obligación y el placer de venir a visitarlos. Uno de ellos manejó en una oportunidad desde Canadá hasta Brooklyn para verme tan sólo media hora y seguir viaje. Esas cosas no existen en ningún otro lado, ¡cómo voy a dejar de venir a mi ciudad!!??.”

Pero el otro motivo fundamental de su regreso es visitar a sus tres hijos, con quien guarda una estrecha relación Jhonatan (28 años); Héctor (26 años) y Chantal (17 años). “Como verás, la Argentina me dio mucho más que un título”.

-¿Qué opinás de que los estudiantes extranjeros tengan que pagar un cánon para estudiar en la Universidad?.

-“Cuando estuve a punto de recibirme, hicimos una reunión con estudiantes paraguayos, brasileños y peruanos respecto a ese tema. En esa oportunidad opiné que la Argentina no nos cobró un peso para que estudiemos por lo que yo proponía que donáramos un año de nuestro trabajo totalmente gratuito a este país que nos cobijó…Me dijeron de todo, inclusive muchos no volvieron a saludarme”.

El destino de los compañeros de Bijou es variado. El doctor Pierre Richard Nelson es Pediatra en la ciudad de Buenos Aires; el ingeniero Gerald Destorel está radicado en Miami y el ingeniero Jean Marie Desir reside desde el año 1991 en la ciudad de Porto Alegre.

-¿Si tuviera que volver a superar todos los obstáculos que se te presentaron, volverías a estudiar en la UNNE?.

-”No sólo que lo repetiría, ¡vendría inclusive antes para adaptarme mejor!” (carcajadas).